Negocios

¿Y si la navidad no fuera blanca?

Los íconos que usamos en esta época del año están tan arraigados a la cultura popular como la navidad misma, sin preguntarnos de dónde vienen o si podemos nosotros también proponer una nueva estética.
Tomado de Diario El Universo
Por Connie Hunter

En la cálida ciudad tropical de Guayaquil, diciembre se viste de blanco. La nieve cubre los locales comerciales y ventanas de algunas casas. Crecen pinos en lugar de palmeras, aparecen muñecos de nieve y renos. Papá Noel, muy abrigado, recorre centros comerciales recibiendo cartas que los niños le han escrito con ilusión. Algunos reparten caramelos, otros simplemente posan para la foto. En esta misma ciudad, en 1902, murió el creador de la imagen original de ese Santa Claus que hoy todos conocemos. Thomas Nast, caricaturista editorial e ilustrador político germano-estadounidense, dibujó un San Nicolás cargado de juguetes, gordito, barbón, con abrigo rojo y pipa. Dicha imagen se publicó en 1865 en un periódico de su país y fue la inspiración para los futuros ilustradores que han endulzado y engordado aún más al personaje.

Para el diseñador quiteño Esteban Salgado, los elementos más representativos de la navidad son el pesebre y el “niño Dios”, que están ligados a su experiencia temprana como católico. Añade que la publicidad y los medios han diseminado muchas imágenes que se alejan de estos. “La imagen de Papá Noel compite ferozmente con la del Niño Jesús, a tal punto que en algunas familias se les da a ambos la posibilidad de dejar regalos la misma noche bajo el mismo árbol, otorgándoles el mismo rango de importancia. Además están presentes la nieve y los cristales que se utilizan mucho en la estética navideña, hojas verdes, bombillos, muñecos de nieve y renos”. Pamela Villavicencio, coordinadora de diseño de la Universidad Casa Grande, comenta que “si bien estos son los elementos más usados, no necesariamente tienen un significado para nosotros, son importaciones culturales que hemos aceptado sin cuestionar”. Opina que “el verdadero símbolo de esta época se encuentra en la hospitalidad de la gente, es un tiempo de unión, solidaridad y esperanza”. Salgado considera que un símbolo gráfico que funcionaría para representar a la Navidad en casi todas las culturas es “la estrella de cinco puntas, pues dice mucho de esta celebración y, lo mejor de todo, su brillo alumbra a todos sin importar raza o color de piel.”

La diseñadora gráfica Jazmín Erazo comenta que los símbolos navideños universalmente reconocidos han evolucionado en cuanto a rasgos, mas no se ha propuesto algo que realmente identifique la celebración de manera local. A Jazmín aún le resulta extraño tener que referir la navidad con un muñeco de nieve en un clima cálido como el nuestro. El publicista de la Agencia Coleto, Orlando Brigante, explica que lo que él intenta es buscar nuevos caminos creativos, procurando que por la congestión publicitaria de la época, sus campañas sobresalgan de las demás. Jorge Gavilán, creativo de la agencia Saltiveri, asegura que “el tema navideño se ha convertido en algo particularmente especial, donde cada vez se trata de innovar en busca del desarrollo creativo que permita a una idea destacar frente a una temporada sobresaturada de símbolos”. Cita como ejemplo a los extraterrestres de la campaña que realizó la empresa Porta, íconos completamente diferentes a los tradicionales y que lograron una gran conexión con las personas, personajes simpáticos que simplemente ilustran a los niños disfrutando de esta fecha. Para Gavilán “el mundo de la Navidad se tiene que reinventar cada vez más. La tarea no es fácil pero implica un verdadero desafío a los supuestos estigmas navideños.”

Sin embargo, para el artista gráfico Oswaldo Terreros “en Ecuador no ha habido una propuesta diferente sobre el tema de la navidad, ya que solo nos remitimos a los parámetros globales. Hay una apatía por producir nuevas propuestas visuales”, comenta. ¿Será necesario hacerlo? Para él todo depende de las inquietudes de las personas que tienen las herramientas para asumir el desafío.

Thomas Nast llegó a Guayaquil a principios del siglo pasado como Cónsul General del Ecuador y murió aquí a causa de la fiebre amarilla. Y es que una ciudad tropical como esta, sin las comodidades a las que hoy podemos acceder, debió haber sido muy inhóspita. Lo que él no imaginó fue que aquí donde falleció, su personaje cobraría vida. Estaría muy feliz de ver la capacidad de adaptación de Santa Claus al clima y la cultura. O más bien, estaría sorprendido de ver nuestra capacidad de adaptación a la suya.

La evolución de Papá Noel
Después de Thomas Nast (1840-1902), fue el alemán Joseph C. Leyendecker (1874-1931) y el estadounidense Norman Rockwell (1894-1978) quienes modernizaron la imagen de “Santa” a través de sus ilustraciones para las portadas del Saturday Evening Post. Pero el más conocido en la actualidad es obra de Haddon Sundblom (1899-1976) quien, con sus ilustraciones del personaje para la empresa The Coca-Cola company, lo convirtió en un ícono de la cultura popular.