Negocios

Tres formas efectivas de perder dinero

Hay formas diversas de convertir proyectos promisorios en desastres económicos. Aquí me refiero a solamente tres.

Si bien hay formas muy claras de perder dinero, hay algunas que se relacionan con tus decisiones empresariales como dueño o socio de tu estudio, producto de tu forma de pensar el negocio. Veamos tres:

  1. Tu socio, el más caro de tus empleados

Cuando te asocias con alguien que no tiene la intención o la capacidad de “tirar del carro a la par”, es decir, de enfocar sus energías a realizar el trabajo que requiere el estudio (tanto operativo como administrativo), te alejas irremediablemente del éxito deseado.

Cuando el esfuerzo no es parejo, tanto en lo que nos gusta hacer (diseñar) como en lo que no nos gusta tanto (hacer lo necesario para lograr diseñar: buscar clientes, presentar propuestas y administrar el negocio), aparecen conflictos que pueden entorpecer el desarrollo y crecimiento de estudio (sobre todo cuando la recompensa económica es similar para ambos).

Por ejemplo: tu socio decide – porque puede hacerlo y no hay nadie que se lo impida como dueño – trabajar únicamente en lo que a él le gusta. Su trabajo no alcanza, en cantidad y calidad, a la mitad de lo que podría darte un empleado, mientras cobra el equivalente a dos empleados muy capacitados.

Una consecuencia no buscada ni deseada, es la pérdida de compromiso en el proyecto en la que se sumergen los socios como producto de esa situación. Su desenlace es la baja de los ingresos, y el cierre del estudio por separación de sus integrantes.

  1. Tiempo dedicado a tareas que deberías delegar

Cuando dedicas horas de tu trabajo a tareas que pueden ser realizadas por otra persona a menor precio, desperdicias tiempo que podrías utilizar en tareas productivas y gastas más dinero del que deberías.

Quizás crees que al no tener trabajo operativo de diseño, puedes aprovechar el tiempo para dedicarlo a tareas para las cuales podrías contratar a otra persona. Sin embargo, tu hora de trabajo tiene un precio superior al precio de la hora de trabajo tercerizado.

Por ejemplo: si dedicas tu tiempo a limpiar tu oficina (para no pagar a una persona que lo haga) o a llevar entregas (para no pagar un mensajero o contratar una empresa de transporte), el costo que tienen esas tareas ascienden a la de tu precio por hora. Haz el cálculo.

  1. Ineficaz administración del tiempo

Cuando la perfección aplicada a un proyecto excede el tiempo de entrega presupuestada al cliente, aparecen varias dificultades: horas adicionales que has trabajado que no serán pagadas;  horas que habrías podido dedicar a otros proyectos o tareas importantes; potencial conflicto con el cliente por la entrega fuera de tiempo (con potenciales consecuencias desagradables: que no acepte la entrega y no pague, que no te contrate a futuro, que exija un pago por demora o un descuento adicional por el mismo concepto).

Por ejemplo: presupuestas un proyecto, es aprobado y haces el trabajo. Culmina satisfactoriamente con la aprobación del cliente, pero crees que de esa forma, resultará en burlas o desaprobación de tus colegas porque no alcanza el “estándar requerido” por el gremio. A pesar de que sabes que entregarás tarde, pides una extensión de tiempo al cliente – que acepta a regañadientes – para terminar el trabajo a gusto de tus colegas. Haz el cálculo de cuánto dinero te ha costado esa extensión, producto de tu forma de pensar el negocio.

En definitiva: o prometes una entrega que puedas cumplir, o trabajas más rápido (si el cliente establece una fecha de entrega que no puedes cumplir pero te comprometes a hacerlo), o administras mejor el tiempo (evitando la procrastinación), evitando pensar en la evaluación de tus colegas respecto al criterio de tu cliente (que has traducido a lenguaje gráfico).

Conclusión

Estas tres formas de pensar el negocio y las decisiones que tomas en consecuencia, perjudican tu actividad a través de un nivel de ingresos y rentabilidad menor al que podrías lograr.

¿Quieres resultados diferentes? Evalúa tu comportamiento y cambia tus hábitos.

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